El 13 de octubre se celebró en Marinaleda el 25 aniversario del SOC, en un acto que fue el lugar común para recordar, reencontrarse, celebrar y comentar la actualidad y el futuro del Sindicato. Marinaleda y su gente, símbolo de las luchas y de las victorias de estos 25 años, la acogió con calor y entusiasmo y desplegó un gran esfuerzo para que todo estuviera a punto en su momento. Así, a las cinco de la tarde, hora de comenzar, el pueblo estaba ya lleno de visitantes y bullía con las ganas de fiesta de más de cinco mil personas.
entre los asistentes había gente de cada una las provincias andaluzas, procedentes de los pueblos con sede, pero también acudieron much@s otr@s simpatizantes del SOC. De Andalucía y de fuera, de Sevilla y de localidades cercanas. La tarde se extendió rápidamente sobre los reunidos que asistieron, entre cervecitas, bocadillo y charla, a las intervenciones y los espectáculos. Fue poco el tiempo para un gran despliegue de medios, de temas y emociones.
Como guías del programa ejercieron Juana. concejala de Marinaleda y Manuel Velasco, del SOC de Los Corrales, que a la vez de introducir a los ponentes, iban relatando la historia y anécdotas del SOC. La palabra la detentaron sucesivamente, Juan Manuel Sánchez Gordillo, que dio la bienvenida como alcalde de Marinaleda; José Chamizo, Defensor del Pueblo Andaluz; Jesús Marín, de la USTEA; Marcos Quijada, alcalde de IU de Osuna; Gabriel Ataya, del SOC de Almería y por último, el Secretario General, Diego Cañamero. Los discursos fueron intercalados con las actuaciones musicales de Pepe Suero y de Rafael Amador y dieron paso, tras unas palabras de Salvador Távora, a la representación de su maravillosa adaptación de Carmen. El broche final lo pusieron un grupo de rock de Estepa y los SKA-P, que empujaron a los más jóvenes a bailar, coreando sus letras más conocidas.
Con esta celebración, l@s militantes del SOC se encontraban una vez más, aunque ahora de una manera relajada, reafirmando su ilusión por este proyecto conjunto y por un futuro cargado de motivos para luchar.
Se festejaba también la amplitud de una trayectoria iniciada oficialmente en el corazón de Andalucía, en Antequera, un primero de agosto de 1976. La idea de un sindicato agrario había ido gestándose desde años atrás, en las Comisiones Jornaleras, aún clandestinas, en las que confluyó la lucha de los pueblos jornaleros de Sevilla y Cádiz. Con la caída del dictador - pero sin las libertades aún legalizadas-, se tomó impulso para crear una organización que saliera a la luz pública. El Sindicato de Obreros del Campo surgía como iniciativa de unas gentes y unos pueblos (80, en esa primera asamblea) que arrastraban décadas de olvido, de injusticia y de humillaciones.
Ese mismo año, en noviembre, se "inauguró" la lucha con encierros en 30 localidades para reivindicar la mejora del trabajo en el olivar. A estos y en los años siguientes le sucedieron huelgas de hambre, ocupaciones de fincas, marchas a la capital andaluza,... multitud de gestos respaldados siempre por un gran número de personas, en los que se reivindicaban tierras, empleo en los pueblos para los jornaleros en paro o mejora de las prestaciones sociales. Marcando estas acciones de un carácter muy propio: con la fuerza del número, la unión y la dignidad, con una voz sencilla pero cargada de sentido y de apego a las raíces. El SOC ha dado lugar así al renacimiento del movimiento campesino andaluz, despertando la simpatía y la complicidad de todos los movimientos de izquierda sucedidos desde la transición, creando alianzas y, sobre todo, no dejando que muera una voz, la del campo y los pueblos andaluces, que sin su existencia estaría seguro, mucho más olvidada.
En este recorrido le han acompañado y prestado voz y rostro personas de gran valor, como los que se arriesgaron a las represalias en ese agosto del 76 firmando la fundación del SOC: Paco Casero, Gonzalo Sánchez, Antonio Zoido, Pepi Conde o Paco Ortiz. Los que calaron hondo en el corazón de la gente, por su ejemplo y sus palabras, y forman parte del legado compartido del sindicato, aunque ya no estén, como Diamantino García; o los que han trabajado duro, aportando toda su ilusión al servicio de coordinar la organización. Esta y mucha más gente, la mayoría anónima, forma el patrimonio vivo del SOC, su identidad y carácter luchador.
Los temas de trabajo desarrollados a esta altura por el sindicato son muy amplios y van desde la reivindicación histórica de Reforma Agraria, (especificada ya en proyectos de creación de cooperativas y cultivos), al asesoramiento sindical en las campañas de recolección. En éstas, se vigila el cumplimiento del convenios del campo y las condiciones de vida de los temporeros en vivienda, servicios sanitarios o educativos. A esas cuestiones que preocupaban al sindicato desde sus inicios se han unido o entrelazado otras nuevas, propias de las nuevas realidades de Andalucía.
En el apoyo a las cooperativas agrícolas de trabajadores se intentan apoyar dos objetivos que hoy son esenciales, aunque a veces, difíciles de conjugar: por una parte, procurar que generen mano de obra abundante y, con ello, rentabilidad social y autosuficiencia y, por otra, que sean lo más respetuosas posibles con el medio, y se alejen de los modelos
intensivos de producción, que no hacen sino esquilmar los recursos. Por ello, se apoya el cambio progresivo hacia la agricultura ecológica y la investigación en estos tipos de cultivos, con todas las posibilidades que pueden ofrecer.
Los proyectos concretos se complementan en los pueblos con otro tipo de acciones sindicales: con el refuerzo de las sedes, dotándolas de infraestructura y actividad; con apoyo a la formación de las personas que están en paro, asesoramiento jurídico,...
El Sindicato de Obreros del Campo, como desde sus inicios, sigue distinguiéndose por su identidad andaluza y su defensa de un territorio libre de colonialismos militares y económicos. Defensa de una Andalucía solidaria con los pueblos oprimidos del mundo y con las personas que, como desde siempre los andaluces, se ven obligados a abandonar sus lugares de origen en busca de un trabajo con el que sobrevivir o de un margen de libertad del que no pueden disfrutar en sus países. Por eso, el SOC se está volcando con la población inmigrante que trabaja en las faenas del campo. Sobre todo, en Almería, donde su población es más numerosa y ya forman el grueso de la afiliación de la provincia (alrededor de 1.000 militantes).
En este nuevo contexto internacional, marcado por los procesos de globalización (sobre todo, de capital y mercancías, porque a las personas se les ponen grandes frenos), el sindicato es consciente de su responsabilidad enjugar un papel que se oponga a la desposesión que las poderosas multinacionales y los Estados del Norte que las apoyan están ejerciendo en todo el resto del mundo. Por eso, el SOC se ha imbricado en redes de lucha antiglobalización,
defensoras de una agricultura campesina, humana y sostenible, y trabaja activamente en mostrar las alternativas posibles al actual sistema de explotación mundial, controlado y guiado por instituciones como la OMC (Organización Mundial del Comercio) y el FMI (Fondo Monetario Internacional). Organizaciones como Plataforma Rural en el Estado español, Confederación Campesina Europea y Vía Campesina, a nivel mundial, de las que el SOC forma parte, están demostrando, a través de sus redes horizontales y sus incisivos análisis de la agricultura mundial, la Política Agraria Comunitaria (de la UE) y de experiencias locales que se escapan de este control de la alimentación mundial que ejercen los poderosos, que es posible un mundo y una agricultura que se rijan por otras necesidades a las del mercado.
El SOC apuesta por esa nueva realidad. Y es que, además, es consciente de que el devenir económico pone cada vez más en peligro las conquistas sociales que tantos años de lucha han costado a 1@s trabajador@s. Mantener estos beneficios y mejorar las condiciones de todos y todas las que aún no han llegado a unos niveles mínimos de bienestar, es una de las tareas que se encomienda.
Y en la realidad local, esta apuesta se traduce en articular un medio rural andaluz que continúa desvertebrado y en gran parte olvidado por los políticos, en la ampliación de cobertura sindical a trabajadores de otros sectores como la construcción o la hostelería... En el futuro de Andalucía sobre unos parámetros sociales, económicos y poíticos que constituyen una verdadera alternativa a lo existente.
De este pasado, presente y futuro del Sindicato de Obreros del Campo se ofrecieron a hablar varios antiguos dirigentes del SOC, José Chamizo y Salvador Távora. Fue en una rueda de prensa, realizada en la sede de Sevilla, donde se anunció públicamente la celebración del 25 aniversario. Todos enlazaron en sus palabras sus vivencias personales del Sindicato, resaltaron aspectos importantes de su trayectoria y apostaron sinceramente por su futuro.
La celebración del 25 aniversario, con todos sus actos, la gran asistencia a la fiesta de Marinaleda y el ambiente que allí se respiró son una muestra de la vitalidad del SOC y una revalidación del sentido de su existencia, en estos días que hacen tanta falta voces que denuncien y fabriquen alternativas utópicas al mundo en que vivimos.
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